EN EEUU, ALGUNOS INMIGRANTES LEGALES PASAN HAMBRE POR TEMOR A “LA MIGRA”

WASHINGTON.- Miles de residentes legales de bajos recursos son elegibles para cupones de comida y otros beneficios públicos, pero el miedo a “la migra” bajo la Administración Trump es tal que muchos no solicitan ayuda, pasan hambre, y corren el riesgo de agravar su inseguridad alimentaria, afirmaron este lunes varios expertos.

No existe hasta el momento un análisis del impacto de la nueva política migratoria del presidente Donald Trump en la inscripción en los programas de asistencia pública, pero grupos comunitarios aseguran que el clima antiinmigrante está sembrando el miedo entre los residentes legales y familias con estatus migratorio mixtos.

Esto, sumado a la amenaza de recortes a programas alimentarios para gente pobre, aumenta el riesgo de que los latinos tengan más trabas para llevar una vida digna, según activistas.

Datos oficiales indican que los hogares hispanos afrontan un alto nivel de “inseguridad alimentaria”, o falta de acceso adecuado a alimentos, debido a la falta de recursos.

Un análisis del Concejo Nacional de La Raza (NCLR) indicó que en 2013, casi el 24% de los hogares hispanos sufrió inseguridad alimentaria, lo que afectó a 4,7 millones de niños latinos, que a su vez conformaron casi un tercio de todos los niños afectados por ese problema.

En defensa de los inmigrantes

Expertos y activistas consultados hoy por este diario coincidieron en atacar las políticas de la Administración Trump que, a su juicio, terminan privando a los residentes legales del derecho a acceder a beneficios públicos para sus familias.

Las leyes federales prohíben el desembolso de ayuda pública para inmigrantes indocumentados, pero éstos pueden solicitarla para sus hijos si nacieron en EEUU y reúnen los requisitos, explicó Steven López, encargado de un proyecto sobre políticas sanitarias de NCLR.

“Nuestra responsabilidad es asegurar que protegemos a nuestra comunidad de ciertas medidas de esta Administración, que quiere confundir a la gente y meterles miedo… los latinos tienen una mayor tasa de inseguridad alimentaria, y la gente tiene que saber si califican para la ayuda, pueden solicitarla”, explicó López.

“No hemos visto datos específicos de que la gente se esté saliendo de estos programas, solo anécdotas, pero está claro que el ambiente de confusión y miedo creado por este gobierno está afectando a la comunidad”, enfatizó López, al señalar que ninguna información de un beneficiario puede ser compartida con autoridades de Inmigración.

Olivia Golden, directora ejecutiva del Centro para las Leyes y Política Social (CLASP, por su sigla en inglés), dijo que “profundamente preocupante que, como resultado del clima de miedo…. sea menos probable que los inmigrantes y sus niños accedan a ayudas de salud y nutrición como SNAP y Medicaid”.

“Estos beneficios son vitales para que las familias se mantengan estables, ayuden al desarrollo a largo plazo de sus hijos, y resguardan la fortaleza en sus comunidades ahora y en el futuro. Es muy importante abordar este clima tóxico y evitar más daños”, señaló Golden.

Lindsay Koshgarian, investigadora del “National Priorities Project”, señaló que, por cada dólar proveniente de los contribuyentes, “menos de tres centavos” financian el “Programa de Ayuda de Nutrición Suplementaria” (SNAP, por su sigla en inglés), del que dependen más de 43 millones de personas en EEUU.

“Los inmigrantes legales son elegibles para algunos de estos programas, y también pagan impuestos para financiarlos… una forma eficaz de reducir la dependencia en programas como SNAP sería proveer una vía hacia la ciudadanía”, porque eso ayuda a mejorar los ingresos de los inmigrantes, afirmó.

Por su parte, Rebecca Telzak, directora de programas de salud de la coalición “Make The Road New York”, dijo que el temor que sienten los inmigrantes no es para menos, “dados los ataques de la Administración Trump”.

Por ahora, el grupo sigue viendo “un gran número” de residentes en Nueva York que son elegibles y están solicitando beneficios de programas como los cupones de comida, “Medicaid”, y “Child Health Plus”, dijo Telzak.

“Nuestros promotores de salud trabajan con sus vecinos a diario para explicarles para qué programas son elegibles y ayudarlos a solicitar. Eso no ha cambiado”, precisó.

Seguridad alimentaria para los pobres

Un informe reciente del propio Departamento de Agricultura (USDA) indicó que el programa de cupones de comida “SNAP” es una tabla de salvación para millones de hogares de bajos ingresos. En el año fiscal 2015, SNAP desembolsó un promedio mensual de $127 al mes por persona a 45,8 millones de personas en 22,5 millones de hogares.

Contrario al mito en algunos círculos conservadores de que los pobres “se dan la gran vida” y sólo esperan un cheque mensual en casa, un creciente número de los beneficiarios de SNAP trabaja a tiempo completo y a duras penas subsisten. En 2015, casi el 64% de esos hogares dependió de cupones de comida, ingresos, ayuda del Seguro Social, y otros beneficios públicos para poder cubrir sus necesidades, según datos oficiales.

El plan presupuestario para el año fiscal 2018 que entregó al Congreso Trump recientemente, incluye enormes recortes para programas que benefician a personas pobres, lo que generó el rechazo unánime de numerosos grupos cívicos implicados en la lucha contra la pobreza en este país.

El USDA, que administra el programa de cupones de comida, conocido por su sigla en inglés “SNAP”, sufrirá recortes por un 21%, mientras que el Departamento de Vivienda perderá los fondos para programas alimentarios como “Meals on Wheels”.

Golden, la directora ejecutiva de CLASP, advirtió que quitar fondos de ciertos programas sociales y destinarlos al Pentágono y otras áreas de seguridad nacional es un desacierto que perjudicará aún más a la gente que necesita ayuda.

Robert Greenstein, presidente del Centro para Prioridades Políticas y Presupuestarias (CBPP, por su sigla en inglés), dijo que la propuesta presupuestaria no es un plan que “recuperará la grandeza de EEUU” –la promesa electoral de Trump-, sino que causará un “daño severo” a personas en zonas marginadas u olvidadas por la recuperación económica, incluso a muchos de sus votantes.

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Fuente:La Opinion

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